Remedios Varo

María de los Remedios Alicia Rodriga Varo y Uranga fue una de las más interesantes exponentes del movimiento surrealista en España. En sus obras trataba de plasmar un mundo irracional y emotivo, una atmósfera íntima, un universo en donde las mujeres son, más que objetos del deseo, madres, magas, alquimistas y generadoras de vida.
Remedios Varo causó gran impacto por su capacidad para crear mundos mágicos, en los cuales la fantasía se proyecta e identifica; son escenarios en donde los seres viven y crean desde su propia irrealidad y le dan vida a otras existencias particulares.

Algunas de sus obras:

Mujer saliendo del psicoanalista, 1960.
Mujer saliendo del psicoanalista, 1960.
Exploración de los recursos del río Orinoco, 1959.
Exploración de los recursos del río Orinoco, 1959.
Hacia la torre, 1960.
Hacia la torre, 1960.
Nacer de nuevo, 1960.
Nacer de nuevo, 1960.
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La Persistencia de la Memoria.Salvador Dalí

Salvador Dalí.

La Persistencia de la Memoria es una obra realizada por Salvador Dalí en 1931 utilizando la técnica de óleo sobre lienzo. El cuadro pertenece al estilo surrealista iniciado por André Bretón y que afectó a todas las artes. Partiendo de algunos principios dadaístas, el surrealismo pretende liberar al artista de la realidad e introducirlo en un mundo onírico e interior.
El cuadro representa un paisaje onírico, surrealista. Dalí nos sitúa en una playa al atardecer, en el centro de la composición aparece un rostro surrealista que podría ser un autorretrato del propio Dalí. La cabeza aparece sin pelo, de perfil con una enorme nariz aguileña y unas larguísimas pestañas, a pesar de no tener boca de la cabeza sale una lengua que se acaba fundiendo con el fondo oscuro que domina en la parte derecha del cuadro. El cuello de esta extraña cabeza también aparece desdibujado y fundido con el fondo. Sobre este misterioso rostro, un reloj de bolsillo, muy al gusto de la época, parece fundirse por su blandura sobre la mejilla de nuestro supuesto Dalí.

En la parte izquierda de la obra aparece una mesa de madera sobre la que encontramos otros dos relojes blandos, uno de ellos similar al reloj central y el otro pintado en un llamativo rojo, está cerrado y sobre él corretean un nutrido número de hormigas. En el extremo más alejado de la mesa Dalí representa un árbol descarnado, sin hojas y casi sin ramas, sostiene en su única rama otro reloj semi-derretido.

En la parte derecha del fondo vemos un rocoso acantilado y la línea que separa el mar parece del cielo se funde, uniendo los dos espacios.

En la composición de los elementos domina la horizontalidad, que tan solo se altera con la verticalidad que marca el árbol y las formas sinuosas de los relojes y del rostro tendido en la arena. El dibujo es lineal y exquisito demostrando el dominio del pintor sobre el mismo, aunque se trate de un paisaje onírico y elementos surrealistas, el pintor es capaz de captar cada uno de ellos con detallismo y perfección académica.

En lo que respecta al color, el artista español marca una dicotomía entre una gama fría, dominada por los azules, y una gama cálida en la que dominan los colores terrosos.

La luz establece una división en el cuadro, el fondo y la mesa aparecen fuertemente iluminados en el atardecer mientras que se establece una gradación hacia la oscuridad desde el rostro a la esquina inferior derecha.

Sin duda son numerosas las interpretaciones que ha recibido la obra, algunos sitúan la escena en la playa de Port Lligat. Se ha querido ver en la contraposición de elementos blandos y duros referencias a la sexualidad y en la presencia de los relojes, los cuales cada uno marca una hora distinta, la subjetividad del tiempo y el espacio, como el tiempo pasa “volando” al representar una mosca sobre el reloj de la mesa etc.

Sin embargo no podemos olvidar que estamos ante un cuadro surrealista y como tal la composición y significado del mismo es eso, surrealista. A menudo Dalí utilizó para realizar sus obras el método crítico-paranoico que consiste en utilizar la paranoia para relacionar objetos, lugares o aspectos que teóricamente no tienen nada en común.

El surrealismo.

F56

Es una de las vanguardias (o ismos) de los primeros años del siglo XX, un poco posterior a las demás, ya que surge en la tercera década del siglo XX y, comprende múltiples manifestaciones artísticas y culturales, puesto que en la literatura lo practican autores como Paul Eluard o Louis Aragon, en el cine directores como Luis Buñuel, y también impregna la moda, el teatro, la publicidad, etc.

En la Historia del Arte se encuentran antecedentes del surrealismo o actitudes estéticas precursoras de este, en artistas como El Bosco, Blake o Goya, que tienen en común el rechazo a la lógica y a la razón, al tiempo que recrean un mundo imaginario y fantástico, donde las imágenes parecen surgir del mundo irracional y absurdo de los sueños, en los que todo tipo de asociación, figura y forma es posible.

Pese a estos antecedentes, el surrealismo como movimiento de vanguardia, surge a partir del “Manifiesto Surrealista” de Andre Breton en el año 1924. Para explicar sociológicamente el surrealismo se alude a la misma realidad de la guerra que provoca una crisis en las conciencias europeas, lo que incita a una parte de los individuos de la época a cuestionarse la realidad existente. A esto, hay que unir las teorías de Freud sobre el subconsciente y el psicoanálisis y su relación con la personalidad humana. A Breton se le ocurrió que las ensoñaciones y las asociaciones verbales automáticas podían ser también métodos de creación estética. Así el surrealismo trata de plasmar el mundo de los sueños y de los fenómenos soterrados por la consciencia y la razón.

Dentro de las artes plásticas, no es un movimiento unitario, ya que cada pintor sigue una vía personal, pese a lo cual los artistas surrealistas tienen en común una serie de características, como es el rechazo a la lógica racional, la preocupación por lo onírico, el subconsciente y lo fantástico, las referencias eróticas, el usar una temática que desborda los limites de la realidad (animando lo inanimado, captando las metamorfosis, representando maquinas fantásticas, usando símbolos, etc.) y el recurso a la desorientación, ya que los objetos carecen de su significado convencional. En cuanto a las técnicas practicadas, usan tanto el collage, como el frottage (efecto conseguido por las rozaduras de unas superficies contra otras), o el “cadáver exquisito” (obra colectiva de imágenes en las que ninguno de los artistas veía lo que habían hecho los demás), el automatismo, la decalcomanía, etc. En ocasiones utilizan profusamente un tipo de perspectiva, conocida como la perspectiva cónica, que exacerba la sensación de lejanía y permite plasmar horizontes muy lejanos, como ocurre en la obra de De Chirico, por ejemplo. Otro de los elementos favoritos de muchos artistas del movimiento es el jugar con imágenes de doble sentido, como ocurre con Salvador Dalí o Rene Magritte, fundamentalmente.

Dentro del surrealismo destacan dos variantes, el Surrealismo Figurativo, cuyo máximo representante fue Salvador Dalí, aunque también lo ejercieron pintores como Magritte, Max Ernst, Tanguy, Delvaux y De Chirico, y el Surrealismo Abstracto, representado por Joan Miro, Masson o Klee.