El séptimo sello-Película-Ingmar Bergman(descarga_MEGA)

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El séptimo sello. (película). Ver online.

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-¿Qué significa eso?

-Es la Danza de la Muerte.

-¿Esa es la muerte?

-Y bailando se lleva a todos, a todos.

-¿Para qué pintas esas tontadas?

-Me parece que conviene  advertir al pueblo que tiene que morir.

-No vas a hacerles muy felices.

-¿Y por qué demonios hay que tratar siempre de alegrar a la gente? También conviene asustarla de vez en cuando.

-Cerrarán los ojos y no verán tus pinturas.

-Descuida que las mirarán. Una calavera resulta mucho más interesante que una doncella desnuda.

-¿Si tú les metes miedo?

-Reflexionan.

-¿Y si reflexionan?

-Les entra mucho más miedo.

-Y se arrojan en brazos de los curas.

-Eso no es cuenta mía.

-Tú te limitas a pintar tu danza.

-Éste es mi mural, y cada uno saque su consecuencia.

-Puedes suponerte que muchos te reprocharán.

-Es natural. Siempre será desagradable el recuerdo de la muerte como dulce es la vida. Hasta que se presenta la peste.

Título original Det sjunde inseglet (The Seventh Seal)

Año: 1957

Duración 96 min.

País Suecia

DirectorIngmar Bergman

Guión Ingmar Bergman

MúsicaErik Nordgren

Fotografía Gunnar Fischer (B&W)

Reparto Max von Sydow, Gunnar Björnstrand, Nils Poppe, Bibi Andersson, Bengt Ekerot,Gunnel Lindblom, Maud Hansson, Ake Fridell

Productora Svensk Filmindustri

GéneroDrama | Siglo XIV. Edad Media. Religión. Ajedrez. Pandemias. Película de culto

Sinopsis: Suecia, mediados del siglo XIV. La Peste Negra asola Europa. Tras diez años de inútiles combates en las Cruzadas, el caballero sueco Antonius Blovk y su leal escudero regresan de Tierra Santa. Blovk es un hombre atormentado y lleno de dudas. En el camino se encuentra con la Muerte que lo reclama. Entonces él le propone jugar una partida de ajedrez, con la esperanza de obtener de Ella respuestas a las grandes cuestiones de la vida: la muerte y la existencia de Dios.

Fuente: http://www.filmaffinity.com/es/main.html

Mirar online: (Youtube) Nota: No es muy buena la calidad.

***Actualización:

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Sigmund Freud-Obras completas-Descargas PDF, MEGA.

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FREUD, Sigmund (1886-1899) – Obras completas, I. Publicaciones prepsicoanalíticas y manuscritos inéditos en vida de Freud (Amorrortu, Buenos Aires, 1982-1992).
FREUD, Sigmund (1893-1895) – Obras completas, II. Estudios sobre la histeria (Josef Breuer y Sigmund Freud) (Amorrortu, Buenos Aires, 1978-1992).
FREUD, Sigmund (1893-1899) – Obras completas, III. Primeras publicaciones psicoanalíticas (Amorrortu, Buenos Aires, 1981-1991).
FREUD, Sigmund (1900-1900) – Obras completas, IV. La interpretación de los sueños (primera parte) (Amorrortu, Buenos Aires, 1979-1991).
FREUD, Sigmund (1900-1901) – Obras completas, V. La interpretación de los sueños (segunda parte); Sobre el sueño (Amorrortu, Buenos Aires, 1979-1991).
FREUD, Sigmund (1901-1901) – Obras completas, VI. Psicopatología de la vida cotidiana (Amorrortu, Buenos Aires, 1980-1991).
FREUD, Sigmund (1901-1905) – Obras completas, VII. Fragmento de análisis de una caso de histeria (Dora); Tres ensayos de teoría sexual y otras obras (Amorrortu, Buenos Aires, 1978-1992).
FREUD, Sigmund (1905-1905) – Obras completas, VIII. El chiste y su relación con lo inconciente (Amorrortu, Buenos Aires, 1979-1991).
FREUD, Sigmund (1906-1908) – Obras completas, IX. El delirio y los sueños en la «Gradiva» de W. Jensen y otras obras (Amorrortu, Buenos Aires, 1979-1992).
FREUD, Sigmund (1909-1909) – Obras completas, X. Análisis de la fobia de un niño de cinco años (el pequeño Hans); A propósito de un caso de neurósis obsesiva (el «Hombre de las Ratas») (Amorrortu, Buenos Aires).
FREUD, Sigmund (1910-1910) – Obras completas, XI. Cinco conferencias sobre psicoanálisis; Un recuerdo infantl de Leonardo da Vinci y otras obras (Amorrortu, Buenos Aires).
FREUD, Sigmund (1911-1913) – Obras completas, XII. Sobre un caso de paranoia descrito autobiográficamente (Schreber); Trabajos sobre técnica psicoanalítica y otras obras (Amorrortu, Buenos Aires, 1980-1991).
FREUD, Sigmund (1913-1914) – Obras completas, XIII. Tótem y tabú y otras obras (Amorrortu, Buenos Aires, 1980-1991).
FREUD, Sigmund (1914-1916) – Obras completas, XIV. Contribución a la historia del movimiento psicoanalítico; Trabajos sobre metapsicología y otras obras (Amorrortu, Buenos Aires, 1979-1992).
FREUD, Sigmund (1915-1916) – Obras completas, XV. Conferencias de introducción al psicoanálisis (Partes I y II) (Amorrortu, Buenos Aires, 1978-1991).
FREUD, Sigmund (1916-1917) – Obras completas, XVI. Conferencias de introducción al psicoanálisis (Parte III) (Amorrortu, Buenos Aires, 1978-1991).
FREUD, Sigmund (1917-1919) – Obras completas, XVII. De la historia de una neurosis infantil (El «Hombre de los Lobos») y otras obras (Amorrortu, Buenos Aires, 1979-1992).
FREUD, Sigmund (1920-1922) – Obras completas, XVIII. Más allá del principio de placer; Psicología de las masas y análisis del yo y otras obras (Amorrortu, Buenos Aires, 1979-1992).
FREUD, Sigmund (1923-1925) – Obras completas, XIX. El yo y el ello y otras obras (Amorrortu, Buenos Aires, 1979-1992).
FREUD, Sigmund (1925-1926) – Obras completas, XX. Presentación autobiográfica; Inhibición, síntoma y angustia; ¿Pueden los legos ejercer el análisis y otras obras (Amorrortu, Buenos Aires, 1979-1992).
FREUD, Sigmund (1927-1931) – Obras completas, XXI. El porvenir de una ilusión; El malestar en la cultura y otras obras (Amorrortu, Buenos Aires, 1979-1992).
FREUD, Sigmund (1932-1936) – Obras completas, XXII. Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis y otras obras (Amorrortu, Buenos Aires, 1979-1991).
FREUD, Sigmund (1937-1939) – Obras completas, XXIII. Moisés y la religión monoteísta; Esquema del psicoanálisis y otras obras (Amorrortu, Buenos Aires, 1980-1991).
FREUD, Sigmund – Obras completas, XXIV. Índices y bibliografías (Amorrortu, Buenos Aires).
FREUD, Sigmund; ETCHEVERRY; José Luis – Obras completas, XXV. Sobre la versión castellana (Amorrortu, Buenos Aires).

+ Todas las portadas.

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Dos tipos de personas.

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“Hay dos tipos de personas que no pueden mirarte a los ojos:
Alguien tratando de ocultar una mentira.
Y alguien tratando de ocultar su amor.”

Cuando una mujer se tiene a sí misma.

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Cuando una mujer se tiene a sí misma
podrás entrar o salir de su vida
podrás halagarla o juzgarla
y ella, te recibirá o despedirá amablemente
y ella te agradecerá y comprenderá tus sombras
porque ya conoce las suyas
Probablemente no la toleres y a la vez quieras poseerla
y terminaras por alejarte si no tienes el valor de respetarla.
Cuando una mujer se tiene a si misma
el universo danza a sus pies, y ella se eleva.
Ella se vuelve compasión.
Ella elije.
Ella es consciente.
Ella da y recibe Amor.
Es sencillo reconocerla.
La mujer que se tiene a si misma
sonríe en el sol como en la tormenta. Celebra la vida y comprende la muerte.
Vive y danza los procesos.
No tiene un tono, ella es un arcoiris.

– María Harchanan Kaur

La Persistencia de la Memoria.Salvador Dalí

Salvador Dalí.

La Persistencia de la Memoria es una obra realizada por Salvador Dalí en 1931 utilizando la técnica de óleo sobre lienzo. El cuadro pertenece al estilo surrealista iniciado por André Bretón y que afectó a todas las artes. Partiendo de algunos principios dadaístas, el surrealismo pretende liberar al artista de la realidad e introducirlo en un mundo onírico e interior.
El cuadro representa un paisaje onírico, surrealista. Dalí nos sitúa en una playa al atardecer, en el centro de la composición aparece un rostro surrealista que podría ser un autorretrato del propio Dalí. La cabeza aparece sin pelo, de perfil con una enorme nariz aguileña y unas larguísimas pestañas, a pesar de no tener boca de la cabeza sale una lengua que se acaba fundiendo con el fondo oscuro que domina en la parte derecha del cuadro. El cuello de esta extraña cabeza también aparece desdibujado y fundido con el fondo. Sobre este misterioso rostro, un reloj de bolsillo, muy al gusto de la época, parece fundirse por su blandura sobre la mejilla de nuestro supuesto Dalí.

En la parte izquierda de la obra aparece una mesa de madera sobre la que encontramos otros dos relojes blandos, uno de ellos similar al reloj central y el otro pintado en un llamativo rojo, está cerrado y sobre él corretean un nutrido número de hormigas. En el extremo más alejado de la mesa Dalí representa un árbol descarnado, sin hojas y casi sin ramas, sostiene en su única rama otro reloj semi-derretido.

En la parte derecha del fondo vemos un rocoso acantilado y la línea que separa el mar parece del cielo se funde, uniendo los dos espacios.

En la composición de los elementos domina la horizontalidad, que tan solo se altera con la verticalidad que marca el árbol y las formas sinuosas de los relojes y del rostro tendido en la arena. El dibujo es lineal y exquisito demostrando el dominio del pintor sobre el mismo, aunque se trate de un paisaje onírico y elementos surrealistas, el pintor es capaz de captar cada uno de ellos con detallismo y perfección académica.

En lo que respecta al color, el artista español marca una dicotomía entre una gama fría, dominada por los azules, y una gama cálida en la que dominan los colores terrosos.

La luz establece una división en el cuadro, el fondo y la mesa aparecen fuertemente iluminados en el atardecer mientras que se establece una gradación hacia la oscuridad desde el rostro a la esquina inferior derecha.

Sin duda son numerosas las interpretaciones que ha recibido la obra, algunos sitúan la escena en la playa de Port Lligat. Se ha querido ver en la contraposición de elementos blandos y duros referencias a la sexualidad y en la presencia de los relojes, los cuales cada uno marca una hora distinta, la subjetividad del tiempo y el espacio, como el tiempo pasa “volando” al representar una mosca sobre el reloj de la mesa etc.

Sin embargo no podemos olvidar que estamos ante un cuadro surrealista y como tal la composición y significado del mismo es eso, surrealista. A menudo Dalí utilizó para realizar sus obras el método crítico-paranoico que consiste en utilizar la paranoia para relacionar objetos, lugares o aspectos que teóricamente no tienen nada en común.

El surrealismo.

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Es una de las vanguardias (o ismos) de los primeros años del siglo XX, un poco posterior a las demás, ya que surge en la tercera década del siglo XX y, comprende múltiples manifestaciones artísticas y culturales, puesto que en la literatura lo practican autores como Paul Eluard o Louis Aragon, en el cine directores como Luis Buñuel, y también impregna la moda, el teatro, la publicidad, etc.

En la Historia del Arte se encuentran antecedentes del surrealismo o actitudes estéticas precursoras de este, en artistas como El Bosco, Blake o Goya, que tienen en común el rechazo a la lógica y a la razón, al tiempo que recrean un mundo imaginario y fantástico, donde las imágenes parecen surgir del mundo irracional y absurdo de los sueños, en los que todo tipo de asociación, figura y forma es posible.

Pese a estos antecedentes, el surrealismo como movimiento de vanguardia, surge a partir del “Manifiesto Surrealista” de Andre Breton en el año 1924. Para explicar sociológicamente el surrealismo se alude a la misma realidad de la guerra que provoca una crisis en las conciencias europeas, lo que incita a una parte de los individuos de la época a cuestionarse la realidad existente. A esto, hay que unir las teorías de Freud sobre el subconsciente y el psicoanálisis y su relación con la personalidad humana. A Breton se le ocurrió que las ensoñaciones y las asociaciones verbales automáticas podían ser también métodos de creación estética. Así el surrealismo trata de plasmar el mundo de los sueños y de los fenómenos soterrados por la consciencia y la razón.

Dentro de las artes plásticas, no es un movimiento unitario, ya que cada pintor sigue una vía personal, pese a lo cual los artistas surrealistas tienen en común una serie de características, como es el rechazo a la lógica racional, la preocupación por lo onírico, el subconsciente y lo fantástico, las referencias eróticas, el usar una temática que desborda los limites de la realidad (animando lo inanimado, captando las metamorfosis, representando maquinas fantásticas, usando símbolos, etc.) y el recurso a la desorientación, ya que los objetos carecen de su significado convencional. En cuanto a las técnicas practicadas, usan tanto el collage, como el frottage (efecto conseguido por las rozaduras de unas superficies contra otras), o el “cadáver exquisito” (obra colectiva de imágenes en las que ninguno de los artistas veía lo que habían hecho los demás), el automatismo, la decalcomanía, etc. En ocasiones utilizan profusamente un tipo de perspectiva, conocida como la perspectiva cónica, que exacerba la sensación de lejanía y permite plasmar horizontes muy lejanos, como ocurre en la obra de De Chirico, por ejemplo. Otro de los elementos favoritos de muchos artistas del movimiento es el jugar con imágenes de doble sentido, como ocurre con Salvador Dalí o Rene Magritte, fundamentalmente.

Dentro del surrealismo destacan dos variantes, el Surrealismo Figurativo, cuyo máximo representante fue Salvador Dalí, aunque también lo ejercieron pintores como Magritte, Max Ernst, Tanguy, Delvaux y De Chirico, y el Surrealismo Abstracto, representado por Joan Miro, Masson o Klee.

Historia de un buen brahmín.

En el curso de mis viajes tropecé con un viejo brahmín, hombre de muy buen juicio, lleno de ingenio y muy sabio; además, era rico, y por lo tanto su juicio era aún mejor; pues, al no carecer de nada, no tenía necesidad de engañar a nadie. Su familia estaba muy bien gobernada por tres hermosas mujeres que se esforzaban por complacerlo; y cuando no se distraía con mujeres, se ocupaba de filosofar.

Cerca de su casa, que era bella, bien adornada y rodeada de jardines encantadores, vivía una vieja india beata, imbécil y bastante pobre.

Cierto día el brahmín me dijo:

-Quisiera no haber nacido.

Le pregunté por qué. Me respondió:

-Hace cuarenta años que estudio, y son cuarenta años perdidos; enseño a los demás y yo lo ignoro todo: esta situación hace que mi alma se sienta tan humillada y asqueada que la vida me resulta insoportable. He nacido, vivo en el tiempo y no sé lo que es el tiempo; me encuentro en un punto entre dos eternidades, como dicen nuestros sabios, y no tengo ni la menor idea de la eternidad. Estoy compuesto de materia; pienso, y jamás he podido llegar a saber lo que produce el pensamiento; ignoro si mi entendimiento es en mí una simple facultad, como la de andar o la de digerir, y si pienso con mi cabeza como cojo las cosas con mis manos. No solamente me es desconocido el principio de mi pensamiento, sino que incluso el principio de mis movimientos me es igualmente ignorado: no sé por qué existo. Sin embargo, todos los días me hacen preguntas acerca de todos esos mundos; y hay que responderlas; no tengo nada interesante que decir; hablo mucho, y después de haber hablado me quedo confuso y avergonzado de mí mismo.

“Lo peor es cuando me preguntan si Brahma fue producido por Visnú o si los dos son eternos. Dios es testigo de que no sé ni una palabra de todo eso, y bien que se ve por mis respuestas. ‘¡Ah, reverendo padre! (me dicen), explícanos cómo el mal inunda toda la tierra.’ Mi ignorancia es igual a la de los que me formulan esta pregunta; a veces les digo que en el mundo todo va del mejor modo posible; pero los que se han arruinado o han sido mutilados en la guerra no me creen, y yo tampoco me lo creo; me retiro a mi casa abrumado por mi curiosidad y mi ignorancia. Leo nuestros antiguos libros y ellos espesan todavía más mis tinieblas. Hablo con mis compañeros: los unos me responden que hay que gozar de la vida y burlarse de los hombres; los otros creen saber algo y se pierden en ideas extravagantes; todo aumenta el sentimiento doloroso que experimento. A veces estoy a punto de caer en la desesperación cuando pienso que, después de tanto estudiar, no sé ni de dónde vengo, ni lo que soy, ni adónde iré, ni lo que será de mí.”

El estado de este buen hombre me causó verdadera pena: nadie era más razonable ni más sincero que él. Comprendí que cuantos más conocimientos tenía en su cabeza y más sensibilidad en su corazón, más desgraciado era.

Aquel mismo día vi a la vieja que vivía cerca de su casa; le pregunté si alguna vez se había sentido afligida por no saber cómo estaba hecha su alma. Ella ni siquiera comprendió mi pregunta: en toda su vida nunca había reflexionado ni un momento acerca de una sola de las cuestiones que torturaban al brahmín; creía con toda su alma en las metamorfosis de Visnú, y con tal de poder tener de vez en cuando agua del Ganges para lavarse, se consideraba la más feliz de las mujeres.

Impresionado por la dicha de aquella pobre mujer, volví a visitar a mi filósofo y le dije:

-¿No le avergüenza ser desgraciado cuando a su puerta hay una vieja autómata que no piensa en nada y que vive contenta.

-Tiene usted razón -me respondió-; cien veces me tengo dicho que yo sería feliz si fuese tan necio como mi vecina; sin embargo, no quisiera semejante felicidad.

Esta respuesta de mi brahmín me produjo mayor impresión que todo lo demás; me examiné a mí mismo y vi que, en efecto, no quisiera ser feliz a condición de ser imbécil.

Propuse el dilema a unos filósofos, que fueron de mi misma opinión.

Y no obstante -decía yo-, hay una escandalosa contradicción en esta manera de pensar; porque, al fin y al cabo, ¿de qué se trata? De ser feliz. ¿Qué importa tener talento o ser necio? Todavía hay más: los que están satisfechos de cómo son, están muy seguros de estar satisfechos; los que razonan, no están tan seguros de razonar bien. Está, pues, bien claro -decía yo- que habría que aspirar a no tener sentido común, por poco que este sentido común contribuya a nuestra infelicidad. Todo el mundo fue de mi parecer, y sin embargo no encontré a nadie que quisiera aceptar el trato de convertirse en imbécil para vivir contento. De lo cual deduje que, aunque apreciamos mucho la felicidad, aún apreciamos más la razón.

Pero, después de haber reflexionado sobre el asunto, me parece que preferir la razón a la felicidad es ser muy insensato. ¿Cómo, pues, puede explicarse esta contradicción? Como todas las demás. Hay aquí materia para hablar muchísimo.

Voltaire.